El Cine como Instrumento de Investigación y Docencia en Cardiología.

Dr. Ysmael Alvarez- Rodríguez Laboratorio de Investigación Biomédica, Servicio de Medicina Interna III, Hospital General Universitario “Gregorio Marañón” Cantoblanco, Madrid, España

A) DESDE LOS COMIENZOS DEL CINE CIENTIFICO HASTA EL SEPTIMO ARTE

Desde el principio de la historia del hombre la transmisión oral y la representación de imágenes preceden al lenguaje escrito. Son muy numerosas las representaciones anatómicas y de patología traumática que se pueden observar en el arte rupestre de culturas muy diferentes.

Tan pronto como se empieza a desarrollar el lenguaje escrito se producen también textos sobre la enfermedad y los procedimientos para poder remediarla. Una preocupación constante por la vida, la muerte y la enfermedad se aprecia en las inscripciones, pinturas y jeroglíficos que se han podido conservar de Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, el Lejano Oriente y las civilizaciones precolombinas de América. En muchas de ellas es clara la intención docente, pero casi siempre se trata de información privilegiada, reservada a los círculos de poder, en la que se solapan conocimientos secretos, arte y magia.

Habrían de transcurrir muchos siglos para que apareciesen los primeros incunables, se perfeccionase la imprenta y se produjese el desarrollo científico y la industria artesanal adecuada capaces de posibilitar instrumentos y procedimientos que pudiesen servir de auténticos apoyos docentes a la medicina y otros conocimientos en sus respectivas épocas.

El libro es la primera memoria externa del hombre, con capacidad suficiente para acumular y transmitir conocimientos en texto y en imagen estática. Desde la Edad Media hasta la época de la Ilustración sufre importantes modificaciones: deja de ser un privilegio restringido para reyes, monjes y cortesanos eruditos, se constituye como soporte enciclopédico de todo el conocimiento y empieza, finalmente, a ser accesible a un sector cada vez mas amplio de población, transformándose además en un vehículo de entretenimiento. Palabra, pizarra, cuadernos y libros seguirán siendo hasta el siglo XIX los útiles exclusivos del profesor. Este siglo habría de traer nuevas posibilidades para la comunicación y la docencia.

Los antecedentes más remotos de equipamientos que habrían de ser importantes complementos para la docencia son, quizá, el de la cámara oscura de Leonardo Da Vinci, en el siglo XV y el de la Linterna Mágica del jesuita Atanasius Kircher en el siglo XVI.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se habrían de perfeccionar los instrumentos ópticos, que permitiesen desarrollos auténticamente relacionados con el mundo del audiovisual que hoy conocemos y en esta historia la medicina y los médicos tuvieron un especial protagonismo.

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